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CONOCE AYLLÓN LOS MONUMENTOS CIVILES DE AYLLÓN Esta casa-palacio está declarada Monumento Nacional y en su interior se hallan bellos artesonados y objetos valiosos. Entre el vulgo el palacio es llamado de don Álvaro de Luna, pero esto no puede ser cierto, ya que don Álvaro murió en 1453 y la construcción de este edificio fue algo posterior (1497).
La Casa del Ayuntamiento Data su origen del siglo XVI, pero fue restaurada en 1804 y destruida por un incendio en 1945, del que solamente quedó la fachada, en la que siguen campeando los escudos de los Marqueses de Villena. Casa de la Torre Desde la Plaza Mayor, accederemos también a la Casa de la Torre, situada frente a un lateral de la Iglesia de San Miguel. Esta casa tiene la particularidad de ser el edificio que se conserva más antiguo de la villa, actualmente convertido en oficina bancaria que incluso no hace mucho llegó a ser sede de la Guardia Civil.
Palacio del Obispo Vellosillo Saliendo de la Plaza Mayor, por la calle que limita la Casa de la Torre, se llega al Palacio del Obispo Vellosillo, construido a finales del siglo XVI por Don Fernando de Vellosillo, hijo ilustre de esta villa. Casa del Águila Es uno de los edificios más importantes de la villa, por su magnífico escudo de armas, sostenido por el águila de San Juan, ovalado, con bordura de ocho armiños y cuartelado del modo siguiente:
Dominando la villa, impertérrito al paso de los años, se levanta el cerro denominado "El Castillo". Su nombre indica la presencia de una fortificación de la que sólo queda una antigua torre-vigía de piedra, con sus correspondientes almenas, que recibe el nombre de "La Martina". Desde ella se divisa una bellísima panorámica, tanto del pueblo y sus campos circundantes, como de la cercana Sierra de Ayllón. En el cerro, al margen de los restos celtibéricos y romanos, encontrados en las excavaciones, destaca la presencia de "Los Paredones", viejo tapial árabe perteneciente a las murallas, cuyos restos permiten observar el antiguo trazado de las mismas así como las ruinas de la Iglesia de Santiago. El castillo estaba situado en el cerro que domina la villa, circundada por un murallón denominado "Los Paredones", formado de tapial de gran espesor, con restos de vigas empotradas en el muro perpendicularmente apoyando en ellas dos tableros verticales, que se rellenaban con tierra apisonada, dando una lechada de cal. Hay un enorme bloque de argamasa en la parte más próxima al pueblo y es fácil suponer que allí arrancaran las murallas que circundaban a la villa, bajando por San Juan, Los Adarves, en cuya cerca de la huerta de las Madres Concepcionistas pueden apreciarse varios trozos. De allí, frente al río Aguisejo y siguiendo por las huertas, junto a la carretera de Soria, para subir otra vez por las laderas del cerro.
Edificios Religiosos de Ayllón
La iglesia más importante de la villa es la de San Miguel, situada en la Plaza Mayor. Fue la última iglesia que se suprimió, concretamente el 1 de febrero de 1902. Iglesia de Santa María la Mayor Esta iglesia, de estilo neoclásico, ha sido construida con elementos procedentes de extinguidas parroquias de la villa. Su característica principal es su forma de estar emplazada: de cruz latina. Cuenta con un soberbio campanario de 40 metros de altura rematado en espadaña. Su puerta principal de columnas estriadas y labrados pedestales sostiene una hornacina con una imagen de la Virgen con una cruz en el centro. El interior del templo se distribuye en tres planos: cuerpo de la iglesia, nave del crucero y presbiterio. El retablo mayor, del desaparecido convento de San Francisco, es de una majestuosidad asombrosa que hasta hace poco presidía la imagen de la Virgen de la Estepa. Actualmente lo preside el Cristo de Santiago de la desaparecida ermita.
La sacristía es una espaciosa y bien iluminada dependencia decorada con cajonería, mesa, cuadros y un altar de la Purísima. En el cuerpo de la iglesia hay otros altares, varios cuadros, coro y órgano, etc., casi todo procedente del convento de San Francisco, y losas funerarias con escudos de la nobleza que en otros tiempos habitaron esta villa. Convento de San Francisco En la actualidad este convento está en ruinas. Situado a extramuros de la villa junto a la carretera de Aranda de Duero. La historia recoge que en él se hospedó el que sería rey de Aragón don Fernando de Antequera, señor de Ayllón, en el año 1411. Dentro de estos muros duermen el sueño eterno damas y caballeros de noble estirpe, como los Daza, Vellosillo y Pacheco, las familias de los Chaves y Temido, o el propio conde de San Esteban de Gormaz. Hospital del Santo Espíritu Situado a extramuros de la villa en la margen izquierda de la carretera a Riaza antes de llegar al puente del río Aguisejo. Este edificio, fundado en el siglo XVI por piadosos cofrades, hasta hace poco ha hecho las funciones de hospital. Se hallaba bajo los auspicios del Obispado de Sigüenza. A los acogidos en este centro se les daba el apellido de De la Cruz. El edificio se abandonó a finales del siglo XIX, hasta que en 1910, el entonces párroco de la Mayor consiguió fondos de la Junta Provincial para arreglarlo. Actualmente está dedicado a la enseñanza profesional.
LA HISTORIA DE AYLLÓN Ayllón no conserva testimonios de su antigüedad, al igual que otros muchos pueblos, pero es indudable su remoto origen. Primitivamente, la población celtibérica debió estar situada entre la ermita de Santiago y “Los Paredones”, donde se encuentran abundantes restos de cerámica, tanto en las tierras y barrancos como mezclados con la argamasa de la fortificación. Es posible, y no es aventurado el manifestar, que la antigua población se hallaba junto a los actuales manaderos, cuyas frescas y abundantes aguas abastecen la villa. Esta cerámica, roja o negra, presenta líneas horizontales y semicircunferencias concéntricas, como hechas con un peine, muy parecidas a las encontradas en Numancia y otros lugares de Soria. Esta tierra fue hollada innumerables veces por legiones romanas, atacando a los hispanos, con resistencias feroces, puesto que en cualquier plano de la Historia, Numancia, Termancia y otros muchos son citados por los historiadores. Igualmente podemos afirmar la presencia de godos y visigodos, de los que encontramos armas, utensilios y piezas por doquier. La ocupación árabe está patente en los vestigios que todavía se conservan en sus murallas. “Los Paredones” no son otra cosa que fortificaciones árabes. En el año 718 se cita que fueron martirizados por los árabes cincuenta y cinco cristianos, entre ellos San Zoilo, San Persa, San Rústico, San Esteban, San Teodoro y San Espiridión.
Gormaz y tantos otros. Lo cierto es que la permanencia árabe en esta tierra fue prolongada. Se sabe de la permanencia del rey Alfonso VII en Ayllón por una donación hecha a la diócesis de Sigüenza en 24 de septiembre de 1154. Que en 1155, el 10 de noviembre, aparecen en otros documentos fechados en Ayllón los infantes don Sancho y don Fernando, reyes dos años después de Castilla y de León, respectivamente. El 6 de junio de 1179 estuvo en Ayllón Alfonso VIII y su esposa doña Leonor. Igualmente figura en otro documento fechado en Ayllón en 1180 concediendo privilegios a las sedes de Sigüenza y Osma. También el 15 de julio de 1180 el rey Alfonso VIII firma en Ayllón un privilegio a favor del obispo y clérigos de Osma, relevándoles a pagar pecho concejiles. También Alfonso VIII otorga en la villa de Ayllón, a favor de Sepúlveda, en 8 de agosto de 1201, un privilegio que exime de tributos – salvo la obligación de ir en forzado – a los que vivieran todo el año con casa, dentro de los muros de aquella villa. Los procuradores de Ayllón acuden a las Cortes de Carrión en 1188, en las que se concertó el enlace de la infanta doña Berenguela con el alemán Conrado de Saubia, cuyo matrimonio disolvió después el arzobispo de Toledo. En el año 1238 el Adelantado de Andalucía, don Álvaro Pérez de Castro, se entrevistó en esta villa y obtuvo del rey don Fernando III socorros para continuar la lucha contra los moros.
Durante el reinado de Alfonso VIII esforzados escuadrones del concejo de Ayllón acuden y vencen en 1212 en la memorable batalla de las Navas de Tolosa, al mando del esforzado paladín don Diego López de Haro, señor de Vizcaya y alférez mayor del rey. La tradición piadosa, incluso documentada por una inscripción, coloca en 1214 la fundación del convento de Frailes Menores por el propio taumaturgo San Francisco de Asís, que durará hasta su exclaustración en 1836. Ayllón fue una de las primeras fortalezas que defendieron la causa del primer rey de la Casa Trastámara, don Enrique, el de las Mercedes, después de la muerte de su hermano don Pedro I, El Cruel. Don Fernando , también hijo de doña Leonor de Aragón, era el más próximo pariente y demás gozaba de gran fama, especialmente por sus victorias en Andalucía y la conquistas de Antequera, que le valió el sobrenombre. En tanto, los hombres de buena voluntad intentaban poner de acuerdo las Cortes de Aragón, Cataluña y Valencia. Debía mantenerse la unidad y para ello fue forzoso aceptar un acuerdo que resolviera la anarquía imperante. Este acuerdo fundamentándose en el nombramiento de nueve compromisarios – tres por cada uno de los reinos confederados –, que se revinieron en Caspe. Lo que sí tuvo de acertada la elección de don Fernando de Antequera en el Compromiso de Caspe en la acusada personalidad como político y guerrero; ¿tuvo algo que ver con estas reuniones? Es posible que en ellas se fraguara el destino, pues San Vicente Ferrer fue su más infatigable defensor. Pese a todo el antagonismo en torno a la sentencia de Caspe, lo cierto es que, en frases de don Ramón Menéndez Pidal, se resume: “…quede, pues, el Compromiso de Caspe en la historia del siglo XV como grandísimo homenaje que al rey Humano, rinden sus súbditos, y como originalismo ensayo de la auto determinación, realizado por un pueblo en evolución, que se desfeudaliza con el auge de su burguesía, un pueblo que se muestra consciente de sus derechos y de sus deberes, penetrado en su unitario destino hispánico”. El 23 de agosto de 1581, camino de Segovia procedente de Soria, en donde acaba de fundar el convento de la Santísima Trinidad, pasó por Ayllón la mística andariega Santa Teresa de Jesús, acompañada de Ana de San Bartolomé, su inseparable compañera de reforma. Es indiscutible que Ayllón siguió la vida de Castilla a través de sus luchas en la guerra de las Comunidades y cuantos acontecimientos históricos hubo en épocas precedentes. En noviembre de 1825 se formó un batallón de voluntarios realistas contra las tropas carlistas con 324 plazas de Ayllón y su partido. Ayllón recibió la visita en 1929 de la egregia infanta doña Isabel, que antes de ir a Barcelona quiso conocer personalmente los edificios artísticos que figuran en el Pueblo Español.
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